Por todos es sabido que el aceite de oliva español es el más prestigioso del mundo.

Nuestro oro líquido se encuentra en la cúspide del ranking del aceite de oliva por múltiples razones que lo diferencian de otros.

El aceite de oliva forma parte, de alguna forma, de la cultura culinaria que envuelve nuestro país.

Si bien es cierto que tiene grandes competidores, el nuestro cada vez se comercializa con más fuerza en el extranjero.

A pesar de que las estanterías sigan cruzando las fronteras al país de la bota, Italia, lo cierto es que la inclusión del aceite de oliva español crece a paso a paso.

Pero, ¿cuáles son las diferencias del aceite de oliva español de otros?

 

Diferencias entre aceite de oliva español y otros

 

Una de las características principales de nuestro aceite de oliva virgen extra es que la sociedad cada vez es más consciente de la aportación de este a nuestra salud.

Esto genera un creciente interés que nos posiciona cada vez más alto en las prioridades de elección, pero todavía tenemos que saltar algunas diferencias culturales en el extranjero.

Los aceites refinados o mezclas, como los italianos, procedentes de Grecia, Marruecos y la propia España, no tienen forma de competir con la pureza del virgen extra marca “made in Spain”.

El aceite de oliva español  como lo son los aceites de la Pontezuela, conlleva un cuidado en todos sus procesos productivos y requiere una atención y condiciones adecuadas para su correcta obtención, muy aptas en el territorio español.

Se potencia hasta el más mínimo detalle para generar una calidad óptima de cada una de las cosechas. Desde la recolección, la criba y limpieza, pasando por la molturación y decantación, hasta llegar a la obtención y almacenamiento. El aceite de oliva español requiere unas condiciones como decimos superiores. El cumplimiento de estas es lo que finalmente nos regala aromas, variedades (cornicabra, hojiblanca, picual…) y, en definitiva, el famoso oro líquido inimitable.

Finalmente, comenzamos a cuidar packaging y envasados, que era una asignatura pendiente sobre todo a la hora de exportar. Por lo cual, lo que ya es una realidad se confirma. Nada como un buen aceite de oliva “made in Spain”.