La unión de ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra es un arte que potencia la salud y el sabor. Descubre cómo realizar el maridaje perfecto, la ciencia detrás de sus beneficios y, fundamentalmente, las claves de seguridad para su manipulación en casa sin riesgos.

Pocos aromas tienen la capacidad de evocar el concepto de «hogar» y «dieta mediterránea» con tanta inmediatez como el del ajo dorándose suavemente en un excelente Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).

Sin embargo, en la era de la gastronomía moderna y la nutrición consciente, no basta con mezclar dos ingredientes. Es imperativo comprender la calidad de la materia prima. En Finca La Pontezuela, entendemos que la experiencia sensorial y los beneficios para la salud varían drásticamente según la variedad de aceituna empleada. No es lo mismo cocinar con una variedad Cornicabra DOP Montes de Toledo que finalizar un plato con nuestra muy exclusiva Redondilla.

El vínculo entre el ajo y el aceite no es solo gastronómico, es antropológico. Esta unión trasciende lo meramente culinario; es un patrimonio cultural que se remonta a civilizaciones antiguas. En la Antigua Roma, el moretum era una preparación similar a nuestro almogrote o alioli primitivo, hecho con ajo, hierbas, queso y aceite de oliva, que los soldados consumían para mantener la fortaleza en campaña.

En la región de Castilla-La Mancha, tierra de Finca La Pontezuela, esta tradición sigue viva en platos como el Tiznao, donde los ingredientes asados (bacalao, pimientos, cebolla y ajo) se amalgaman con un generoso chorro de aceite crudo justo antes de servir, un gesto que llamamos «bendecir» el plato con oro líquido.

Este artículo profundiza en la ciencia detrás de esta «pareja de oro», desglosando sus interacciones químicas, sus potentes efectos sobre la salud y, de manera crucial, los protocolos de seguridad necesarios para su manipulación y consumo doméstico.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

Bioquímica del sabor y la salud: ¿Qué ocurre al unir ajo y AOVE?

Para comprender por qué el ajo y el AOVE funcionan tan bien juntos, debemos mirar bajo el microscopio. El ajo (Allium sativum) es un laboratorio químico en potencia. En su estado entero, el diente de ajo es inodoro. Su aroma característico y sus propiedades medicinales residen en dos compuestos separados: la aliína y la enzima alinasa.

Existen metaanálisis[1] que demuestran cómo los compuestos del ajo (como la S-alil-cisteína) y el ácido oleico del AOVE trabajan juntos para mejorar el perfil lipídico (bajar LDL, subir HDL).

Al cortar, triturar o machacar el ajo, rompemos sus paredes celulares, permitiendo que la alinasa entre en contacto con la aliína. Esta reacción enzimática produce alicina, el compuesto responsable de su pungencia y de su potente acción antibiótica y antioxidante. Sin embargo, la alicina es volátil e inestable.

Aquí es donde entra en juego el Aceite de Oliva Virgen Extra 5 Elementos. Los lípidos del AOVE actúan como un vehículo conservante y un disolvente natural. Al sumergir el ajo en aceite, capturamos esos compuestos volátiles que de otro modo se perderían en el aire. Además, las grasas saludables facilitan la absorción intestinal de estos nutrientes liposolubles, mejorando su biodisponibilidad en nuestro organismo.

¿Por qué el ajo se pone azul o verde?

En ocasiones, al entrar en contacto con ácidos o aceites, el ajo adquiere tonalidades azules o verdosas. Lejos de ser un signo de descomposición tóxica[2], esto es el resultado de una reacción enzimática natural entre los aminoácidos del ajo y los compuestos de azufre, que forman pigmentos llamados polipirroles.

Esta coloración es completamente inocua y segura para el consumo, siempre que no vaya acompañada de olores desagradables o cambios en la textura.

Impacto en la salud del ajo y AOVE: Evidencia científica

El ajo no contiene sus compuestos activos más famosos de forma latente; posee los precursores. Según comentamos anteriormente, el diente de ajo intacto almacena aliína (S-alil-cisteína sulfóxido) en el citoplasma celular y la enzima alinasa en las vacuolas. Estas dos sustancias están físicamente separadas y son químicamente inertes mientras el diente permanece entero.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

Cuando el ajo triturado se introduce en un medio lipídico como el AOVE, especialmente bajo la influencia del calor, la alicina se descompone rápidamente en una cascada de compuestos organosulfurados derivados. Estos incluyen el dialil disulfuro (DADS), el dialil trisulfuro (DATS) y el ajoeno.

A diferencia de la alicina, estos compuestos secundarios son más estables en aceite y conservan significativas propiedades terapéuticas, incluyendo actividad anticancerígena y regulación lipídica, según apuntan diversos estudios científicos. El AOVE actúa aquí como un «solvente extractor», capturando estos compuestos volátiles y lipofílicos que de otro modo se perderían en el aire o se degradarían en un medio acuoso.

Los lípidos del AOVE facilitan la formación de micelas en el intestino delgado, lo que permite una absorción más eficiente de los compuestos bioactivos del ajo a través del epitelio intestinal.

La literatura científica contemporánea respalda firmemente la noción de que el consumo combinado de ajo y AOVE ejerce efectos protectores superiores a la suma de sus partes individuales. Esta sinergia ataca múltiples factores de riesgo del síndrome metabólico y las enfermedades cardiovasculares.

Estudios clínicos han demostrado que la suplementación con extractos de ajo puede reducir el colesterol total y los triglicéridos. La combinación con AOVE potencia este efecto: mientras el ajo reduce la producción de colesterol, el AOVE facilita su excreción y previene su oxidación.

De igual forma, estudios realizados en el año 2024[3] confirman que el AOVE enriquecido con ajo fresco muestra una actividad antibacteriana superior (especialmente contra E. coli) gracias a la combinación de los fenoles del aceite con los sulfuros del ajo.

Diversas investigaciones realizadas en modelos animales y humanos sugieren que la co-ingestión reduce significativamente la progresión de la aterosclerosis y mejora la función endotelial, permitiendo una mejor vasodilatación arterial. Por ello, se deduce que la unión de los polifenoles del AOVE con los compuestos organosulfurados del ajo crea una sinergia funcional que potencia la salud integral.

Salud Cardiovascular y Control de Lípidos

Diversos estudios han demostrado que el consumo regular de esta combinación ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad) y triglicéridos. Mientras que el ácido oleico del AOVE favorece el perfil lipídico, el ajo inhibe la síntesis hepática de colesterol. Juntos, mejoran la elasticidad arterial y ayudan a regular la presión sanguínea, factores clave en la prevención de la hipertensión y la aterosclerosis.

Potencial Antiinflamatorio

El oleocantal, presente de forma natural en nuestros AOVE de cosecha temprana, posee propiedades antiinflamatorias similares al ibuprofeno[4] (actuando sobre las enzimas COX).

Combinado con los compuestos azufrados del ajo, que modulan las vías inflamatorias del sistema inmunológico, esta mezcla se convierte en un aliado nutricional contra la inflamación crónica de bajo grado, precursora de muchas enfermedades modernas.

Neuroprotección y Antioxidantes

Investigaciones recientes sugieren que los compuestos fenólicos del AOVE, como el hidroxitirosol, junto con los derivados del ajo, pueden activar la vía Nrf2, un mecanismo celular que desencadena la producción de antioxidantes endógenos. Según multitud de estudios científicos, esto es especialmente relevante en la protección contra el estrés oxidativo neuronal y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

Selección varietal: El arte de elegir el AOVE 5 Elementos adecuado

La elección del AOVE no es un detalle menor; es la decisión técnica más importante. La gama 5 Elementos ofrece perfiles organolépticos diferenciados que interactúan de forma distinta con la potencia del ajo. A continuación, analizamos cómo cada una de nuestras variedades potencian esta unión.

AOVE Cornicabra 5 Elementos: Estabilidad para la alta cocina térmica

La variedad Cornicabra, nuestro buque insignia de la Denominación de Origen Protegida Montes de Toledo, ha desarrollado mecanismos de resistencia al estrés hídrico y térmico característico de la zona, lo que se traduce en una biosíntesis elevada de polifenoles y antioxidantes naturales.

Desde una perspectiva química, el AOVE Cornicabra 5 Elementos destaca por su excepcional estabilidad oxidativa. Esto se debe a su alto contenido en ácido oleico (ácido graso monoinsaturado) y a la presencia significativa de compuestos fenólicos como el oleuropeína y el oleocantal. Estos compuestos son responsables de las notas de amargor y picor en boca, atributos positivos que indican la «salud» del aceite.

En la interacción con el ajo, la Cornicabra actúa como un protector térmico. Durante procesos de cocción prolongados o a altas temperaturas, como un sofrito o una fritura, la carga fenólica de esta variedad se sacrifica oxidándose primero, protegiendo así a los ácidos grasos y a los compuestos termolábiles del ajo de una degradación prematura.

  • Perfil sensorial: Notas de hoja verde, almendra y un ligero picor y amargor equilibrados que denotan su riqueza en antioxidantes.
  • Uso recomendado con ajo: Es la elección indiscutible para sofritos, guisos y frituras. Su resistencia a altas temperaturas permite que el ajo se dore sin que el aceite se degrade o humee prematuramente, protegiendo los alimentos de sustancias nocivas. En platos contundentes como el Atascaburras manchego o un pollo al ajillo, la Cornicabra aporta el cuerpo necesario para soportar la intensidad del ajo sin desaparecer.

AOVE Picual 5 Elementos: La potencia aromática y el confitado

Nuestro AOVE Picual 5 Elementos es un aceite con carácter, estructura y una gran persistencia en boca, ideal para quienes buscan intensidad. La relevancia del Picual en la cocina con ajo reside en su capacidad para soportar técnicas de cocción lenta y prolongada, como el confitado.

Al sumergir los dientes de ajo en AOVE Picual y someterlos a temperaturas controladas (inferiores a 90°C), la estructura química del aceite permanece intacta, evitando la formación de polímeros y compuestos polares nocivos. Además, el Picual actúa como un disolvente eficaz para los compuestos bioactivos liposolubles del ajo, extrayéndolos hacia la matriz del aceite sin degradarlos, resultando en un aceite infusionado de altísima calidad nutricional y organoléptica.

  • Perfil sensorial: Matices de tomatera, higuera y aceituna verde. Posee un amargor y picor medio-alto que limpia el paladar.
  • Uso recomendado con ajo: Ideal para confitados (cocción lenta a baja temperatura) y conservas. Su estructura química protege los dientes de ajo durante cocciones largas, permitiendo que se ablanden hasta conseguir una textura de mantequilla. También es excelente para maceraciones destinadas a carnes rojas o caza, donde el aceite debe competir con sabores fuertes.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

AOVE Hojiblanca 5 Elementos: La excelencia premiada y la versatilidad vegetal

El AOVE Hojiblanca 5 Elementos es una de nuestras joyas más laureadas, habiendo recibido el prestigioso Premio Mario Solinas 2025 del Consejo Oleícola Internacional (COI) y figurando en el Top 20 de la guía Evooleum.

A nivel organoléptico, esta variedad presenta una entrada dulce que evoluciona hacia un picor progresivo en garganta (nota de guindilla) y un retrogusto a almendra verde. Su perfil aromático es intensamente vegetal, evocando la hierba fresca y la alcachofa.

En el maridaje con ajo, la Hojiblanca ofrece una sinergia única: su nota picante natural potencia la pungencia de la alicina sin resultar agresiva. Es la variedad idónea para platos donde el ajo acompaña a verduras y pescados azules o pastas con salsas verdes. Su estructura química equilibrada permite su uso tanto en crudo como en cocciones cortas, donde sus notas de alcachofa se entrelazan con los sulfuros del ajo creando una experiencia gustativa sofisticada.

  • Perfil sensorial: Presenta una entrada dulce muy agradable, seguida de un ligero amargor y un picor progresivo en la garganta (nota de guindilla). Sus aromas son complejos, evocando hierba fresca, alcachofa, alloza y plantas aromáticas.
  • Uso recomendado con ajo: Su perfil «vegetal» lo hace el compañero perfecto para platos donde el ajo acompaña a verduras. Es ideal para un Tiznao manchego, panachés de verduras salteadas con ajo laminado o pastas con salsas verdes. Su complejidad aromática (alcachofa/hierba) se entrelaza con los compuestos azufrados del ajo creando una experiencia gastronómica sofisticada, sin la agresividad de un Picual pero con más carácter que una Arbequina.

AOVE Arbequina 5 Elementos: La sutileza frutal para toda la familia

La Arbequina de nuestros AOVE Arbequina 5 Elementos es la puerta de entrada perfecta al mundo del AOVE de calidad, especialmente para paladares que prefieren evitar el amargor intenso.

Químicamente, la Arbequina posee un porcentaje de ácido oleico inferior a la Cornicabra o Picual y una mayor proporción de ácido linoleico (poliinsaturado), lo que la hace más susceptible a la oxidación térmica.

Por ello, su aplicación magistral con ajo es en frío o en emulsiones. Es el vehículo perfecto para elaborar aceites aromatizados crudos o mayonesas de ajo (sin huevo) donde se busca que el sabor del ajo brille sin la competencia de un aceite amargo. Su dulzor natural equilibra la agresividad del ajo crudo, haciéndolo más palatables para consumidores no habituados a sabores fuertes.

  • Perfil sensorial: Destaca por su frutado dulce y envolvente. Notas claras de manzana verde, plátano, pera y almendra. Su amargor es muy ligero y su picor medio-bajo.
  • Uso recomendado con ajo: Es fundamental cuando queremos que el protagonista sea el ajo crudo pero sin añadir agresividad extra. Perfecto para emulsiones suaves (mayonesas con un toque de ajo), marinados de pescados blancos o para untar en tostadas de desayuno. Al tener una estabilidad oxidativa menor que la Cornicabra o Picual, se recomienda su uso principalmente en crudo o en cocciones breves a baja temperatura. Es la variedad ideal para introducir a los niños en el consumo de tostadas con tomate y un ligero frote de ajo.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

AOVE Redondilla 5 Elementos: Exclusividad y elegancia botánica

La Redondilla es una variedad minoritaria recuperada por Finca La Pontezuela en nuestro AOVE Redondilla 5 Elementos, una rareza botánica de producción limitada que ofrece un perfil único en el mercado.

A diferencia de la potencia estructural de la Cornicabra o la Picual, la Redondilla presenta una intensidad media-alta con un perfil aromático extremadamente rico, evocando la hierba recién cortada, la planta de tomate y frutas maduras. Su equilibrio entre amargor y picor es notablemente armonioso.

En el contexto del maridaje con ajo, el AOVE de la Redondilla no debe ser sometido a estrés térmico severo. Su uso óptimo es en crudo o en emulsiones frías, donde sus volátiles delicados pueden entrelazarse con la alicina fresca del ajo sin ser destruidos por el calor.

Es la elección predilecta para la finalización de platos, aportando una capa de complejidad aromática que eleva preparaciones simples como una tostada o un ajoblanco.

  • Perfil sensorial: Aromas complejos a hierba recién cortada, planta de tomate y frutas maduras. Es un aceite redondo y armónico.
  • Uso recomendado con ajo: Su uso debe ser preferentemente en crudo para apreciar sus matices. Es sublime para un alioli de mortero tradicional, para finalizar cremas frías (como el ajoblanco) o carpaccios. Al no someterlo a calor, preservamos intactos sus volátiles más delicados, que suavizan la pungencia del ajo crudo aportando una elegancia herbácea inigualable.

Protocolos de seguridad alimentaria: Prevención del botulismo

⚠️ ¡ATENCIÓN! El maridaje de ajo y aceite conlleva importantes riesgos para la salud si no se realiza correctamente. Por tu seguridad y la de tu familia, lee detenidamente los siguientes protocolos antes de realizar cualquier preparación casera.

A pesar de los beneficios culinarios, la combinación de ajo y aceite presenta un riesgo microbiológico crítico si no se manipula correctamente: el botulismo. Clostridium botulinum es una bacteria que produce esporas presentes en el suelo y, por ende, en la superficie de los bulbos de ajo.

El riesgo del ambiente anaerobio

Estas esporas son inofensivas en presencia de oxígeno. Sin embargo, al sumergir el ajo en aceite, creamos un ambiente anaerobio (sin oxígeno). Si mantenemos esta mezcla a temperatura ambiente, las esporas pueden germinar y producir la toxina botulínica, que no altera ni el sabor ni el olor del alimento.

Por otra parte, según advierte la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en sus recomendaciones de seguridad doméstica, los alimentos poco ácidos conservados en un ambiente sin oxígeno (como el aceite) son el medio ideal para el crecimiento de la bacteria causante del botulismo si no se mantienen refrigerados.

Guía de buenas prácticas para el consumidor

Desde Finca La Pontezuela, abogamos por la seguridad absoluta en la cocina. Para disfrutar de aceites aromatizados o saborizados caseros sin riesgos, siga estas directrices:

A. Refrigeración estricta: Si se prepara un aceite de ajo casero (crudo o confitado) sin acidificar, inmediatamente debe almacenarse obligatoriamente en el refrigerador a temperaturas inferiores a 4°C.

B. Vida útil limitada: Incluso en refrigeración, se recomienda consumir el producto en un plazo máximo de 4 días[5] (algunas fuentes extienden a una semana, pero el margen de seguridad de 4 días es el recomendado).

C. Congelación: Para la conservación a largo plazo, el aceite con ajo o la pasta de ajo confitado puede congelarse. La toxina no se produce a temperaturas de congelación. El aceite puede solidificarse o volverse viscoso, pero recupera su textura al volver a temperatura ambiente.

D. Descarte: Ante cualquier duda, o si el aceite muestra burbujas, turbidez inusual o mal olor (aunque la toxina no huele, otros contaminantes sí), debe desecharse inmediatamente sin probarlo.

Ajo y AOVE: Termodinámica culinaria y técnicas de vanguardia

Superada la barrera de la seguridad, entramos en el dominio de la gastronomía aplicada. El uso de calor transforma radicalmente la relación entre el ajo y el AOVE.

Confitado: La transformación de texturas a baja temperatura

El confitado es una técnica que consiste en cocinar un alimento sumergido en grasas a baja temperatura (generalmente entre 60°C y 80°C) durante un periodo prolongado. Aplicado al ajo con los AOVE de Finca La Pontezuela, este proceso produce resultados sublimes.

El mecanismo está basado en que el calor suave ablanda las fibras de celulosa del ajo y gelatiniza sus almidones sin provocar una caramelización agresiva que generaría amargor. Los azúcares naturales del ajo se concentran, resultando en una textura cremosa y un sabor dulce y suave.

Durante el confitado, ocurre una transferencia bidireccional. El agua del ajo migra lentamente hacia el aceite y se evapora (parcialmente), mientras que los compuestos liposolubles del ajo (sulfuros) se difunden. El resultado es un «doble producto»: dientes de ajo confitados (suaves como mantequilla) y un AOVE aromatizado intensamente.

Ajo y Aceite de Oliva Virgen Extra: Guía definitiva de maridaje, salud y seguridad alimentaria

Sofrito: Tradición y simplicidad

El sofrito es la base angular de la cocina mediterránea. A temperaturas superiores a 140°C, los aminoácidos y los azúcares reductores del ajo reaccionan para formar melanoidinas (compuestos pardos) y una explosión de nuevas moléculas de sabor (pirazinas, furanos).

En este escenario de alta temperatura, el AOVE actúa como un medio de transferencia de calor eficiente. Sus antioxidantes se «sacrifican» para proteger los nutrientes de los vegetales añadidos (cebolla, pimiento, tomate). Estudios han demostrado que el sofrito en AOVE enriquece la matriz alimentaria con fenoles que migran del aceite a las verduras, aumentando la capacidad antioxidante total del plato final.

El ajo tiene un bajo contenido de agua y un alto contenido de azúcares, lo que hace que se queme (carbonice) rápidamente si la temperatura del aceite es excesiva (punto de humo). Añadir el ajo al aceite frío o tibio y subir la temperatura gradualmente permite una deshidratación controlada y un dorado uniforme sin llegar al punto de quemado amargo.

Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y CIBERobn demostraron que el AOVE actúa como un excipiente que extrae y protege los polifenoles de los vegetales (ajo, cebolla, tomate), facilitando su absorción en el cuerpo humano[6].

AOVE y ajo en nuestro día a día

La combinación de ajo y aceite de oliva virgen extra es, posiblemente, el pilar más sólido de nuestra herencia culinaria. Pero como en toda gran arquitectura, la calidad de los materiales define la resistencia y belleza de la obra.

Utilizar un AOVE 5 Elementos no es solo una cuestión de sabor; es una decisión informada de salud y placer. Ya sea buscando la potencia antioxidante de nuestro 5 Elementos Cornicabra, la estabilidad del 5 Elementos Picual, la complejidad premiada del 5 Elementos Hojiblanca, la amabilidad del 5 Elementos Arbequina o la elegancia del 5 Elementos Redondilla, en Finca La Pontezuela ofrecemos el compañero de baile perfecto para ese humilde diente de ajo.

Le invitamos a redescubrir estos sabores con una nueva mirada, aplicando las técnicas y cuidados que hemos compartido, para llevar su cocina diaria a un nivel de excelencia gastronómica y seguridad alimentaria superior.

La unión de ambos crea una sinergia que potencia la salud cardiovascular. El AOVE facilita la absorción de la alicina del ajo (su compuesto activo). Juntos ayudan a reducir el colesterol LDL, mejorar la elasticidad de las arterias y aportan una potente carga de antioxidantes y antiinflamatorios naturales.

La elección ideal depende de la técnica culinaria. Para cocciones con calor (sofritos, confitados), las variedades de AOVE 5 Elementos Picual y 5 Elementos Cornicabra de Finca La Pontezuela son las mejores por su altísima estabilidad térmica. Si buscas un maridaje en crudo o emulsiones (como un alioli suave o tostadas), nuestro AOVE 5 Elementos Arbequina aporta amabilidad, el 5 Elementos Hojiblanca complejidad vegetal y el 5 Elementos Redondilla una elegancia exclusiva perfecta para finalizar el plato.

Para garantizar la seguridad alimentaria y evitar el riesgo de botulismo, el aceite con ajo hecho en casa debe consumirse en un máximo de 4 días y conservarse siempre en el frigorífico. A diferencia de las conservas industriales que llevan procesos de acidificación, las mezclas caseras de ajo crudo y AOVE son perecederas y peligrosas si se dejan a temperatura ambiente.

La diferencia es la acidificación. Los aceites comerciales con ajo se someten a procesos industriales donde se añaden ácidos (como ácido cítrico o fosfórico) para bajar el pH y evitar que la bacteria del botulismo crezca. El aceite casero hecho con AOVE puro y ajo fresco no tiene esa acidez artificial, por lo que es un producto fresco, vivo y perecedero que requiere refrigeración estricta.

No es señal de mal estado. Este cambio de color es una reacción enzimática natural entre los compuestos de azufre del ajo y los aminoácidos. Ocurre a menudo cuando el ajo se pica y entra en contacto con ácidos o aceites. Es totalmente seguro comerlo y no afecta al sabor ni a la calidad del Aceite de Oliva Virgen Extra.

Sí, es la mejor forma de conservarlo a largo plazo de manera segura. La congelación detiene cualquier riesgo bacteriano. Puedes poner inlcuso la mezcla en cubiteras; el aceite se volverá denso o sólido, pero recuperará sus propiedades al volver a temperatura ambiente.

Se transforman, no se pierden. El calor destruye la alicina (el antibiótico natural del ajo crudo), pero da lugar a otros compuestos como el ajoeno y los ditiínas, que son excelentes para la salud cardiovascular y la circulación. Al usar un AOVE de la más alta calidad como 5 Elementos, proteges estos nuevos compuestos de la oxidación, obteniendo un plato cardiosaludable aunque esté cocinado.

Fuentes, referencias científicas y bibliografía:

[1] Silagy, C. A., & Neil, H. A. (1994). «A meta-analysis of the effect of garlic on blood pressure». Journal of Hypertension.

[2] McGee, Harold (2004). On Food and Cooking: The Science and Lore of the Kitchen.

[3] Manai-Djebali, H., et al. (2024). «Enhancing antioxidant and antibacterial properties of olive oil through garlic enrichment: a comprehensive study». ResearchGate / Food Science.

[4] International Journal of Molecular Sciences (2017). «Olive Oil Phenolic Compounds and Garlic Organosulfur Compounds in Inflammation Control».

[5] Centers for Disease Control and Prevention (CDC). «Botulism Prevention: Home-Canned Foods» y University of California & Oregon State University Extension Services. «Making Garlic- and Herb-Infused Oils at Home: Acidification and Safety».

[6] Rinaldi de Alvarenga, J. F., et al. (2019). «Using Extra Virgin Olive Oil to Cook Vegetables Enhances Polyphenol and Carotenoid Extractability: A Study Applying the Sofrito Technique». Molecules, 24(8), 1555.


AESAN: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Recomendaciones para un consumo seguro de conservas caseras.

Comunidad de Madrid: Consejería de Sanidad. Seguridad alimentaria y prevención del botulismo.

ELIKA: Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria. Fichas de peligros alimentarios: Clostridium botulinum.